He vivido en mis carnes esa situacion y me solidarizo con esos pobres. Parece que ahora la cosa esta mejor, pero antaño te tenian de sol a sol, sin contrato, todos los días de la semana, cobrando treinta mil pesetillas. Ademas, por aquel entonces (no se ahora), las empresas de mantenimiento de piscinas tenian un marcado caracter "mafioso".
A ese señor le podemos decir los vecinos que se vaya, pero si se pasa alguien de su empresa, puede que no esten de acuerdo... Propongo que en casos como este, por solidaridad y casi por "humanidad", el presidente de cada comunidad tenga a bien asomarse a la ventana y mandar al mozo a su casa, que bastante llevan los pobres aguantando:
- Marujas que te dejan al niño al cargo para irse de compras.
- Dias tras dia sentado en el mismo sitio sin que aparezca nadie sintiendo que tu trabajo es cuanto menos "poco productivo".
- Vecinos insolentes a los que NADA les parece bien y cuando no hay problemas, los buscan.
- Intemperie implacable que no da tregua y días en que pasas de achicharrarte a tener frío, y tu con tu polo y tu bañador aguantando estoico.
- Adolescentes con el pavo subido que te hacen estar todo el día llamandoles la atención.
- Y lo peor de todo es un sindrome que yo llamo "La mirada de los mil metros", que hace que siempre que estes en una piscina (currando o no) tengas la psicosis constante de llevar la cuenta mental de cuanta gente hay en el agua y de estar pendiente de esos niños a los que sus madres dejan en el agua con un "churro" de goma y sin saber nadar. Elegí mi piso sin ventanas al patio interior, con eso os lo digo todo
