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COVIBAR CELEBRA SUS 30 AÑOS CON FIESTAS + Noticias

COVIBAR CELEBRA SUS 30 AÑOS CON FIESTAS

Traca final de las fiestas de Covibar. Este viernes, actuación musical del grupo "No Reply" en el recinto ferial. El sábado, actividades infantiles, karaoke y pasacalles, a partir de las 20.00 horas y fuegos artificiales a media noche. El domingo concurso de paellas y cine de verano, y por si fuera poco, el lunes, 23, hoguera de San Juan con percusión y queimada. Descarga el programa de fiestas. Aquí.

ovibar celebra su 30 aniversario. 30 años de convivencia y de mucha actividad vecinal. En el último número de Rivas al Día, un reportaje recorría la historia de este histórico barrio de Rivas.

El "barrio" cumple 30 años

"¡Estáis locos! ¿Cómo se os ocurre iros a vivir a Rivas?" le espetaban horrorizados sus familiares a Mª Carmen Medina, entonces una veinteañera "lanzada" que decidió embarcarse en la década de los ochenta en la aventura de adquirir un piso en Rivas. Nos lo cuenta esta mujer que puede enorgullecerse de haber abierto la primera zapatería de Covibar, un "barrio" en el que lleva 23 años viviendo. "Siempre le hemos llamado el barrio", reconoce Mª Carmen que no se olvida de lo difícil que fue venirse a un lugar remoto y desértico situado en el kilómetro 15 de la carretera de Valencia. "Al principio, la gente hacía la vida en los barrios de los que procedían y aquí sólo venían a dormir", recuerda. "Y es que aquí no teníamos casi nada. Mis hijos estudiaban en los barracones del colegio El Olivar. Había muy pocas tiendas". Fue una época de pocos "regalos". Para conseguir que llegara el Metro se tuvo que salir a la calle en manifestaciones para reclamarlo. La lucha colectiva facilitó otros muchos avances. Todo el mundo arrimaba el hombro cuando había que mejorar el entorno. "La ilusión nos llevaba a colaborar colectivamente en un montón de tareas. Por ejemplo, nos propusimos que hubiera árboles y todo el mundo nos juntamos un domingo a plantar pinos, que son los mismos que ahora se puedes ver en la parte baja de la Avenida de Covibar", rememora Mª Carmen.

Obreras y baratas

Cooperativa Obrera de Viviendas Baratas. Este es el contenido de las iniciales de Covibar, el primer núcleo de población, junto a Pablo Iglesias, de la zona oeste de Rivas. Las y los habitantes de esta parte de la ciudad, que se convirtió en "locomotora" del crecimiento del municipio que ocupa el primer puesto de toda España en cuanto a aumento porcentual de población en los últimos quince años, comparten las señas de identidad de la Rivas actual. Cultura, deporte y compromiso social fueron, junto con una visión muy avanzada sobre la gestión de la vivienda desde el cooperativismo, las bases sobre las que se modeló Covibar.


"Aquí vinimos a vivir sobre todo gente trabajadora, muy joven". El que ahora alza la voz es Luis García, trabajador y socio de la cooperativa. "Armando convenció a mucha gente, entre ellos a mí. Además, estaba el atractivo que suponía comprar un piso muy majo a unos precios bastante asequibles", reconoce. Las "hordas" de nuevos inquilinos llegaban en tropel de barrios cercanos geográficamente como Vallecas, Santa Eugenia o Moratalaz. Luis ahora se encarga de servir de interlocutor de la cooperativa con los comerciantes. Hace ya 30 años, los pioneros de Covibar pensaron en un modo que garantizara una fuente de financiación sólida con la que sostener los proyectos culturales, deportivos y de nuevas viviendas para las y los hijos de los socios. "El dinero que genera el alquiler de los locales comerciales nos permite invertir en el barrio".

Covibar es en 2008, con 30.000 m2 de zona en la que se asientan pequeñas tiendas, el área de Rivas con mayor actividad comercial del municipio. Pero no siempre fue así. "Esto antes era como un pequeño pueblo", asegura Laura Pérez, 24 años, quien no puede desligar sus primeras imágenes de Covibar. "Me acuerdo de ir en bici con mi padre por caminos de tierra, hasta el pueblo, lo que ahora llaman Casco Antiguo. Era toda una excursión. Por el camino nos encontrábamos con perdices y conejos", recuerda divertida. Laura, toca el bajo eléctrico y participa en los combos de percusión de los Viernes Joven organizados por el Ayuntamiento. Vive ahora en un piso de alquiler, para cinco años, a bajo coste para las y los hijos de socios de Covibar, una idea muy avanzada para 1994. Ese año, los gestores de la cooperativa pusieron en marcha este ingenioso sistema que serviría de plataforma para la emancipación de las y los jóvenes del barrio. "Ya entonces intuíamos las serias dificultades que tendrían los chicos para abandonar las casas de sus padres como consecuencia del abusivo precio que alcanza la vivienda", explica Antonio Tadeo, presidente de Covibar.

Con mucho sabor

El acceso de los vecinos y vecinas de Covibar a la cultura y al deporte estuvo siempre entre las obsesiones de los creadores de la cooperativa. Irene Jiménez, otra de las protagonistas de nuestro reportaje, es licenciada en Bellas Artes e imparte un taller de pintura en uno de los locales de la mancomunidad. "Aquí tratamos de poner en práctica el principio de que arte y cultura deberían estar al alcance de todo el mundo", nos cuenta en un momento del descanso del taller. A sus 25 años se siente satisfecha de lo que hace y del lugar que habita. De repente emerge la vena chovinista: "No cabe duda de que somos el barrio con más sabor de todo Rivas". Muchos de sus convecinos y convecinas comparten esa opinión.

Otra de las pasiones de Covibar es el deporte. El club más potente de la ciudad tiene secciones de baloncesto, fútbol, natación y kárate, en las que participan cientos de chavales y del que han salido figuras destinadas a brillar en la alta competición. Pese a la euforia que ahora le produzca los éxitos obtenidos este año en las primeras categorías de baloncesto y natación, Guillermo Martín, entrenador y multideportista defiende con pasión el trabajo con la base. "Hay demasiada obsesión por llegar más lejos, más alto. La necesaria mejora en la actitud competitiva no puede ocultar el valor que representan los recursos que invertimos en clubes que abren a los más jóvenes el mundo del deporte en equipo". Tanto en el caso de la cultura como en el del deporte, Covibar se beneficia de ayudas municipales que completan la inversión que la cooperativa hace para sostenerlas.

Una de las canteras del llamado "orgullo ripense" habría que buscarla en Covibar. Un espíritu reivindicativo que les distinguió en sus orígenes se ha terminado contagiando al resto de la ciudad. Entre las opiniones que recabamos entre quienes llevan muchos años residiendo aquí detectamos una misma coincidencia: hay demasiada gente que se ha olvidado de lo que costó construir esto y quizás ahora no aprecia lo suficiente lo conseguido. El espíritu reivindicativo sigue presente aunque ahora sea más complejo hallarlo. "Yo creo que la esencia sigue estando. Antes, las y los jóvenes del barrio luchábamos por la Casa de la Música o por la Casa de la Juventud. Ahora que las tenemos ya no hace falta luchar por eso". La que ahora retoma la palabra es Laura, que no se "corta" nada al reconocer lo orgullosa que se siente de ser ciudadana de Rivas. "En cuanto le dices a alguien que eres de aquí te dicen, ¡vaya morro! ¡todo lo que tenéis!". Aunque en su intervención tampoco faltan las críticas. En este caso cuando se refiere al malestar que genera entre los habitantes de Covibar la persistencia del conflicto de la Cañada Real: "La solución habrá que tomarla con mucho talante. Es verdad que vive gente que está en una situación difícil. Pero también a mí me gustaría poder acceder a una vivienda en propiedad, como las que tienen la gente que vive en la Cañada", dice. Y prosigue: "Se están creando guetos. Alguien tiene que dar una solución, y me parece que la competencia la tiene la Comunidad de Madrid". Y no se equivoca.


Un sueño a 15 km de la Puerta del Sol

"Pocos daban un duro por nuestro sueño", sentencia Antonio Tadeo cuando rememora aquellos difíciles años en los que se levantó un ambicioso proyecto al que pusieron el nombre de Covibar. El tiempo les terminó dando la razón. Los datos asustan: cuatro mil socios titulares y 12.500 socios beneficiarios; 4.500 viviendas; 400.000 m2 de jardines; un auditorio para 550 personas (la Sala Covibar) y un área de piscinas que con 16.000 m2 se convierte en una delicia para todas y todos los socios, ahora que aprieta el calor.

Las entregas de viviendas se desarrollaron entre 1983 y 1994. "La integración en la ciudad no fue fácil. Había cinco kilómetros de distancia al pueblo y muy pocos soñábamos que en tan poco tiempo ese espacio que separaba Rivas Oeste de Rivas Este estaría lleno de viviendas y servicios públicos", reflexiona Tadeo. Al final, algún comentario se escapa entre los entrevistados sobre la tradicional rivalidad que se mantuvo durante años entre Covibar y Pablo Iglesias. Otro vestigio del pasado que ahora se borra en la bruma de los años pretéritos cuando gentes de ambas cooperativas se juntan en los polideportivos municipales, viendo una obra de teatro en el Auditorio Pilar Bardem o en la Sala Covibar, o participando en las actividades que organiza la Casa de las Asociaciones, otra de las modernas instalaciones públicas que encuentra su ubicación en el barrio.

Traca final de las fiestas de Covibar. Este viernes, actuación musical del grupo "No Reply" en el recinto ferial. El sábado, actividades infantiles, karaoke y pasacalles, a partir de las 20.00 horas y fuegos artificiales a media noche. El domingo concurso de paellas y cine de verano, y por si fuera poco, el lunes, 23, hoguera de San Juan con percusión y queimada. Descarga el programa de fiestas. Aquí.

ovibar celebra su 30 aniversario. 30 años de convivencia y de mucha actividad vecinal. En el último número de Rivas al Día, un reportaje recorría la historia de este histórico barrio de Rivas.

El "barrio" cumple 30 años

"¡Estáis locos! ¿Cómo se os ocurre iros a vivir a Rivas?" le espetaban horrorizados sus familiares a Mª Carmen Medina, entonces una veinteañera "lanzada" que decidió embarcarse en la década de los ochenta en la aventura de adquirir un piso en Rivas. Nos lo cuenta esta mujer que puede enorgullecerse de haber abierto la primera zapatería de Covibar, un "barrio" en el que lleva 23 años viviendo. "Siempre le hemos llamado el barrio", reconoce Mª Carmen que no se olvida de lo difícil que fue venirse a un lugar remoto y desértico situado en el kilómetro 15 de la carretera de Valencia. "Al principio, la gente hacía la vida en los barrios de los que procedían y aquí sólo venían a dormir", recuerda. "Y es que aquí no teníamos casi nada. Mis hijos estudiaban en los barracones del colegio El Olivar. Había muy pocas tiendas". Fue una época de pocos "regalos". Para conseguir que llegara el Metro se tuvo que salir a la calle en manifestaciones para reclamarlo. La lucha colectiva facilitó otros muchos avances. Todo el mundo arrimaba el hombro cuando había que mejorar el entorno. "La ilusión nos llevaba a colaborar colectivamente en un montón de tareas. Por ejemplo, nos propusimos que hubiera árboles y todo el mundo nos juntamos un domingo a plantar pinos, que son los mismos que ahora se puedes ver en la parte baja de la Avenida de Covibar", rememora Mª Carmen.

Obreras y baratas

Cooperativa Obrera de Viviendas Baratas. Este es el contenido de las iniciales de Covibar, el primer núcleo de población, junto a Pablo Iglesias, de la zona oeste de Rivas. Las y los habitantes de esta parte de la ciudad, que se convirtió en "locomotora" del crecimiento del municipio que ocupa el primer puesto de toda España en cuanto a aumento porcentual de población en los últimos quince años, comparten las señas de identidad de la Rivas actual. Cultura, deporte y compromiso social fueron, junto con una visión muy avanzada sobre la gestión de la vivienda desde el cooperativismo, las bases sobre las que se modeló Covibar.


"Aquí vinimos a vivir sobre todo gente trabajadora, muy joven". El que ahora alza la voz es Luis García, trabajador y socio de la cooperativa. "Armando convenció a mucha gente, entre ellos a mí. Además, estaba el atractivo que suponía comprar un piso muy majo a unos precios bastante asequibles", reconoce. Las "hordas" de nuevos inquilinos llegaban en tropel de barrios cercanos geográficamente como Vallecas, Santa Eugenia o Moratalaz. Luis ahora se encarga de servir de interlocutor de la cooperativa con los comerciantes. Hace ya 30 años, los pioneros de Covibar pensaron en un modo que garantizara una fuente de financiación sólida con la que sostener los proyectos culturales, deportivos y de nuevas viviendas para las y los hijos de los socios. "El dinero que genera el alquiler de los locales comerciales nos permite invertir en el barrio".

Covibar es en 2008, con 30.000 m2 de zona en la que se asientan pequeñas tiendas, el área de Rivas con mayor actividad comercial del municipio. Pero no siempre fue así. "Esto antes era como un pequeño pueblo", asegura Laura Pérez, 24 años, quien no puede desligar sus primeras imágenes de Covibar. "Me acuerdo de ir en bici con mi padre por caminos de tierra, hasta el pueblo, lo que ahora llaman Casco Antiguo. Era toda una excursión. Por el camino nos encontrábamos con perdices y conejos", recuerda divertida. Laura, toca el bajo eléctrico y participa en los combos de percusión de los Viernes Joven organizados por el Ayuntamiento. Vive ahora en un piso de alquiler, para cinco años, a bajo coste para las y los hijos de socios de Covibar, una idea muy avanzada para 1994. Ese año, los gestores de la cooperativa pusieron en marcha este ingenioso sistema que serviría de plataforma para la emancipación de las y los jóvenes del barrio. "Ya entonces intuíamos las serias dificultades que tendrían los chicos para abandonar las casas de sus padres como consecuencia del abusivo precio que alcanza la vivienda", explica Antonio Tadeo, presidente de Covibar.

Con mucho sabor

El acceso de los vecinos y vecinas de Covibar a la cultura y al deporte estuvo siempre entre las obsesiones de los creadores de la cooperativa. Irene Jiménez, otra de las protagonistas de nuestro reportaje, es licenciada en Bellas Artes e imparte un taller de pintura en uno de los locales de la mancomunidad. "Aquí tratamos de poner en práctica el principio de que arte y cultura deberían estar al alcance de todo el mundo", nos cuenta en un momento del descanso del taller. A sus 25 años se siente satisfecha de lo que hace y del lugar que habita. De repente emerge la vena chovinista: "No cabe duda de que somos el barrio con más sabor de todo Rivas". Muchos de sus convecinos y convecinas comparten esa opinión.

Otra de las pasiones de Covibar es el deporte. El club más potente de la ciudad tiene secciones de baloncesto, fútbol, natación y kárate, en las que participan cientos de chavales y del que han salido figuras destinadas a brillar en la alta competición. Pese a la euforia que ahora le produzca los éxitos obtenidos este año en las primeras categorías de baloncesto y natación, Guillermo Martín, entrenador y multideportista defiende con pasión el trabajo con la base. "Hay demasiada obsesión por llegar más lejos, más alto. La necesaria mejora en la actitud competitiva no puede ocultar el valor que representan los recursos que invertimos en clubes que abren a los más jóvenes el mundo del deporte en equipo". Tanto en el caso de la cultura como en el del deporte, Covibar se beneficia de ayudas municipales que completan la inversión que la cooperativa hace para sostenerlas.

Una de las canteras del llamado "orgullo ripense" habría que buscarla en Covibar. Un espíritu reivindicativo que les distinguió en sus orígenes se ha terminado contagiando al resto de la ciudad. Entre las opiniones que recabamos entre quienes llevan muchos años residiendo aquí detectamos una misma coincidencia: hay demasiada gente que se ha olvidado de lo que costó construir esto y quizás ahora no aprecia lo suficiente lo conseguido. El espíritu reivindicativo sigue presente aunque ahora sea más complejo hallarlo. "Yo creo que la esencia sigue estando. Antes, las y los jóvenes del barrio luchábamos por la Casa de la Música o por la Casa de la Juventud. Ahora que las tenemos ya no hace falta luchar por eso". La que ahora retoma la palabra es Laura, que no se "corta" nada al reconocer lo orgullosa que se siente de ser ciudadana de Rivas. "En cuanto le dices a alguien que eres de aquí te dicen, ¡vaya morro! ¡todo lo que tenéis!". Aunque en su intervención tampoco faltan las críticas. En este caso cuando se refiere al malestar que genera entre los habitantes de Covibar la persistencia del conflicto de la Cañada Real: "La solución habrá que tomarla con mucho talante. Es verdad que vive gente que está en una situación difícil. Pero también a mí me gustaría poder acceder a una vivienda en propiedad, como las que tienen la gente que vive en la Cañada", dice. Y prosigue: "Se están creando guetos. Alguien tiene que dar una solución, y me parece que la competencia la tiene la Comunidad de Madrid". Y no se equivoca.


Un sueño a 15 km de la Puerta del Sol

"Pocos daban un duro por nuestro sueño", sentencia Antonio Tadeo cuando rememora aquellos difíciles años en los que se levantó un ambicioso proyecto al que pusieron el nombre de Covibar. El tiempo les terminó dando la razón. Los datos asustan: cuatro mil socios titulares y 12.500 socios beneficiarios; 4.500 viviendas; 400.000 m2 de jardines; un auditorio para 550 personas (la Sala Covibar) y un área de piscinas que con 16.000 m2 se convierte en una delicia para todas y todos los socios, ahora que aprieta el calor.

Las entregas de viviendas se desarrollaron entre 1983 y 1994. "La integración en la ciudad no fue fácil. Había cinco kilómetros de distancia al pueblo y muy pocos soñábamos que en tan poco tiempo ese espacio que separaba Rivas Oeste de Rivas Este estaría lleno de viviendas y servicios públicos", reflexiona Tadeo. Al final, algún comentario se escapa entre los entrevistados sobre la tradicional rivalidad que se mantuvo durante años entre Covibar y Pablo Iglesias. Otro vestigio del pasado que ahora se borra en la bruma de los años pretéritos cuando gentes de ambas cooperativas se juntan en los polideportivos municipales, viendo una obra de teatro en el Auditorio Pilar Bardem o en la Sala Covibar, o participando en las actividades que organiza la Casa de las Asociaciones, otra de las modernas instalaciones públicas que encuentra su ubicación en el barrio.

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